Presupuestos de inversión para reducir brechas de género (nacional y local) entre 2019 y 2021

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En una casa abandonada, a unos 20 minutos caminando desde el Portal Américas, en Bogotá, nueve jóvenes de Primera Línea se encierran para inhalar gases similares a los lacrimógenos que lanza el Esmad. Según cuenta uno de ellos, los consiguen en el mercado negro. “La idea es estar familiarizados con los gases para que en los días de la protesta no nos dé tan duro”, explica Nilo, un joven de 18 años que pide no ser identificado con su nombre.

No abran la boca, no corran y respiren por la nariz”, les dice a sus compañeros mientras sostiene un cilindro metálico. Con un guante lo abre y el cuarto queda inundado de humo gris. Antes de los dos minutos todos están afuera. Tosen hasta las náuseas. Se riegan leche en la cara y luego se ponen un trapo humedecido con agua con bicarbonato en la boca y la nariz para aliviar el ardor. Después de recuperarse, vuelven a entrar a la casa, que todavía tiene gases. Ese procedimiento lo repiten varias veces. No es muy sencillo conseguir estos artefactos y son costosos, 40 mil pesos por cilindro. Aunque en casi tres meses de protestas y choques con el Esmad ya muchos han estado expuestos a esos gases, lo hacen ahora para familiarizar a los nuevos integrantes de las primeras líneas como parte de la preparación para el 20 de julio. “Ese día va a haber un combate épico”, dice por teléfono Mono, un joven de 17 años de otra primera línea de Américas. Cuenta que ha sido detenido en varias ocasiones por lanzar piedras a los uniformados y también ha participado en el intento de incendiar el Supercade de Américas y en la retención de buses en Usme. Explica que lo hace “porque ellos son unos abusivos. Cuando me cogen me pegan entre varios y me roban lo que llevo”. El día en que se conmemora la independencia de Colombia y el presidente Iván Duque instala una nueva legislatura en el Congreso, los jóvenes de estos grupos prometen un desfile de primeras líneas de todo el país en Bogotá. Además, el Comité del Paro también convocó a movilizaciones. El desfile militar que suele hacerse en esa fecha fue cancelado, según el general de la Policía Metropolitana de Bogotá, Eliécer Camacho, por la pandemia. Y la capital se prepara para la primera gran jornada de protesta después del final de un paro que duró más de dos meses.

 

Como la Policía ha boleado bala, también nos van a apoyar guerrillas como para equilibrar las fuerzas”, dijo Mono, quien, por su seguridad, no quiso dar más detalles sobre en qué consistirá la participación de estos grupos en esa jornada. Eso concuerda con lo que ha dicho el ministro de Defensa, Diego Molano, según el cual hay integrantes de guerrillas como el ELN que infiltran la protesta. También lo había advertido el anterior secretario de Seguridad de Bogotá Hugo Acero. “Queremos volver a tener el apoyo de la gente, recuperar la zona humanitaria, la olla comunitaria y todo lo de la protesta en Américas y en el parque Mundo”, dice Gordo, otro joven de la primera línea de 22 años. Por eso la Alcaldía anunció que habrá un despliegue de policías en esa terminal y en Suba. Al mismo tiempo, hay otros grupos de jóvenes que esperan que la marcha sea pacífica y que ese día puedan entregar un pliego de peticiones al Gobierno de Iván Duque. Ellos hacen encuentros culturales con música y muestras artísticas en puntos de manifestación como Puerto Rellena, en Cali, y sesiones virtuales con otros jóvenes que no necesariamente son de primeras líneas. Todavía no está muy claro cómo se haría esa entrega, pero la primera solicitud es que se garantice el derecho a la protesta y la reforma a la Policía. En eso coinciden tanto los jóvenes que se preparan para enfrentamientos con el Esmad como aquellos que esperan que sea pacífica. El documento también incluye investigación sobre los desaparecidos y víctimas de la Fuerza Pública, y la garantía de otros derechos como la salud y la educación. Carlos, un joven de Cali, dice que la idea es que los jóvenes de las primeras líneas puedan protagonizar con sus propuestas el cambio que quieren. “No queremos ser un partido, pero hemos entendido que necesitamos tener representación ante los gobiernos”, dice. A la par, en la capital del Valle en este momento también hay una asamblea nacional de algunas primeras líneas que se está haciendo de forma presencial y virtual y que durará hasta el 20 de julio. Algunas de ellas no vendrán a la capital, sino que van a concentrarse en puntos como Puerto Rellena ese día.

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