La mala suerte de Magangué

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La Silla recorrió Magangué para averiguar cómo se está llevando a cabo este proceso de elecciones con 'La Gata' condenada y encontró que la polémica empresaria sigue jugando con tres candidatos y que se vive un ambiente de desesperanza.

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Casi a mediodía, justo en la mitad de una jornada laboral que ha tenido más bien poco movimiento, el chalupero desocupa su chalupa de una caja mediana que pone en tierra, se arregla la gorra, carraspea y lanza una sentencia que resume más o menos lo que está pasando por aquí: “Doña, la verdá yo no sé si ‘La Gata’ manda, yo no sé ni quién manda aquí, lo único que sé, como usted misma puede ver, es que aquí bien no estamos. Y ninguno de los que está en esos afiches va a cambiar eso”. Y -advierte- eso es todo lo que tiene que decir.

Está parado a orillas del río, en la ciudad de los ríos, en cuya jurisdicción convergen el Magdalena, el Cauca y el San Jorge. Magangué, la segunda ciudad en importancia de Bolívar después de Cartagena.

Es la misma ciudad que en 2011 lanzó una suerte de grito de independencia inesperado al escoger como su mandatario a un hombre de izquierda, políticamente pulcro, que le arrancó a punta de votos de opinión la hegemonía del poder que durante casi una década ostentó Enilce López ‘La Gata’, condenada a 37 años por homicidio.

Pero aquí en el desorden del puerto -bajo el natural sol inclemente que hace que algunos le llamen al pueblo “la sucursal del infierno en Colombia”- entre perros muertos, restos de basura y de comida, vísceras de pescado regadas en el piso y olor a orín mezclado con todo lo anterior, no se ven ni señales de aquel cambio.

Lo único distinto que se ve por estos días en la ribera son los afiches que menciona el chalupero, que empapelan esquinas, postes, ventanas y fachadas con las caras de los candidatos al Congreso que pescan votos entre los magangueleños. Y no sólo se ven en la ribera. Por todas partes hay carteles de todos los colores, con toda clase de promesas. El resto es el caos de siempre.

Es la mala suerte de Magangué, que gritó libertad yendo en contra de sus costumbres políticas para dos años después seguir padeciendo con desilusión los mismos flagelos que la han azotado casi toda la vida. Incluyendo a ‘La Gata’, que no está tan desaparecida del panorama como muchos creen después de su condena.

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Aunque con menos fuerza que antes, Enilce López está jugando para estas elecciones con tres candidatos muy allegados a su casa política. Uno del antiguo PIN, hoy Opción Ciudadana. (Antonio Correa, al Senado). Otro de Cambio Radical (Karen Cure, a la Cámara). Y el tercero en el liberalismo (Elsi Sampayo, también a la Cámara).

Como de todas formas sí está disminuido su imperio, los espacios que ella ha ido dejando los pretenden colonizar los dueños de los afiches, pero la mayoría de ellos no ofrece algo muy distinto a lo de siempre: casi todos aterrizaron en la ciudad con el peso de sus billeteras y bajo la sombra de padrinos parapolíticos o cuestionados.

En medio de ese ambiente electoral, el alcalde de la esperanza -Marcelo Torres, quien con el aval del Partido Verde logró en su momento la hazaña de doblar en votación al aspirante de ‘La Gata’- intenta sacar la cabeza del mar de cuestionamientos que se ha vertido sobre su gestión. Entre ellos que supuestamente no haya sacado a “los gatos” (que es como llaman a los miembros del clan de ‘La Gata’) de la Administración y que haya hecho alianzas con políticos tradicionales del municipio.

Su cuestionamiento más reciente: el lío con el contrato de las basuras. Un negocio de tres mil millones de pesos al año con el que relacionan a Enilce López y en el que el mandatario habría intervenido, supuestamente, a favor de los intereses de ella aunque él lo niega rotundamente.

Aterrizaron los foráneos

En el Centro de Magangué -200 mil habitantes, 42 corregimientos- pululan las mototaxis, las basuras, los perros callejeros y los locales comerciales, y hacen falta andenes, buenas vías y canecas. Orden.

También están las cifras oficiales y éstas dicen que el 80 por ciento de las calles de toda la ciudad está destruido, que 25 mil motos las recorren (el 80 por ciento son mototaxis) y que la gran mayoría de los residentes -también el 80 por ciento- pertenecen a los estratos 1 y 2. Apenas el 17 por ciento de la población cuenta con alcantarillado, el 60 por ciento con acueducto mientras que en el área rural nadie tiene redes de gas. Hay 25 ollas de microtráfico.

Sobre las motos, ahí en el Centro, un habitante dice: “Magangué debe ser la única ciudad del mundo en la que es prohibido usar el casco. No es que la Policía lo haya prohibido explícitamente, sino que como nadie lo usa, cuando alguien se lo pone enseguida es visto con desconfianza por tanto sicariato que se ha presentado últimamente”. El caos.

Una realidad frente a la que de nada le ha servido a Magangué tener elegidos un senador (Héctor Julio Alfonso, hijo de ‘La Gata’, del PIN) y tres representantes (Hernando Padauí de Cambio Radical, Elías Raad de La U y Javid Benavides del PIN). Todos oriundos de aquí y todos miembros de partidos de la coalición del presidente Juan Manuel Santos, que ha consentido a sus congresistas con los cupos indicativos, que son los recursos para las regiones cuya destinación puede ser indicada por los legisladores y que han bautizado como “mermelada”.

La mermelada que se ha traducido en obras en otras regiones, no ha pasado por este puerto.

A excepción de Héctor Julio, el hijo de ‘La Gata’, quien no estará en la contienda debido a que su mamá quiere bajarle el perfil según se comenta en Magangué, todos se quieren reelegir. Las caras de Padauí y Raad también hacen parte de los afiches que se suman al caos magangueleño, mientras que Javid Benavides está aspirando en cuerpo ajeno.

Benavides pertenece a la casa política de ‘La Gata’, pero renunció hace pocas semanas a su curul para cumplirle un acuerdo político a un exdiputado -también de ‘La Gata’- llamado Jesús Payares, jefe político de Javier Vásquez quien reemplazó a Javid en la Cámara pues le seguía en la lista. La candidata del ahora exrepresentante de “los gatos” es su pariente Elsi Sampayo Benavides, quien aspira con el aval del Partido Liberal.

Elsi Sampayo está tan ligada a la casa política de “los gatos” que en Magangué tiene un comando de campaña conjunto con Antonio Correa, el senador que aspira a la reelección y tiene línea directa con Jorge Luis Alfonso López -el hijo de ‘La Gata’ que está detenido y procesado por homicidio- a pesar de que los dos aspirantes son de partidos distintos. Cuatro personas distintas, conocedoras de la política de la ciudad, dicen que la casa donde funciona este comando es de Enilce López.

De manera inédita, todos esos aspirantes tendrán que disputarse los votos magangueleños con los candidatos foráneos que están entrando a pescar apoyos ante la caída parcial del imperio de ‘La Gata’.

Durante el reinado de Enilce López, si acaso los políticos magangueleños y, tímidamente, otros como los García, los Faciolince en su época y Vicente Blel se atrevían a buscar votos aquí. “Los políticos salieron despavoridos mientras reinó ‘La Gata’”, como explica un líder cívico.

Pero ahora han entrado con confianza candidatos del Atlántico, de Sucre, de Córdoba y otros de Bolívar especialmente. Por ejemplo, el conservador de Barranquilla Roberto Gerlein, de quien nunca se había visto un afiche en Magangué -según dicen aquí-, viene en correrías y tiene líderes, como uno que cuenta sin atreverse a ser grabado que “el combo” del voto para Cámara y Senado se está comprando en 70 mil pesos.

Y es que varios de estos aspirantes, foráneos y nativos, están pisando duro con todo el peso de su efectivo en la compra y venta de votos a través de sus líderes.

Un periodista que ha cubierto la fuente de política y un líder, por aparte, explican que las campañas envían el efectivo a los diferentes líderes barriales que, a su vez, convocan a posibles simpatizantes en eventos o en los comandos de los candidatos para cuadrar el pago que incluye a veces botellas de licor, como pasa con Yahir Acuña en Sucre.

No es una novedad. “La manera de hacer política acá lamentablemente siempre ha sido esa. Aquí es impensable que alguien se pare en plaza pública a explicar sus propuestas”, dice el periodista político. Evidencia de ello es la sorpresa que causó en muchos la visita, hace unos días, de la candidata de la Alianza Verde al Senado Claudia López, quien llegó precisamente a exponer sus propuestas.

A los aspirantes “colonizadores” se les ve la fuerza, además, en su arremetida visual a través de sus afiches. Entre ellos se cuentan los herederos de la parapolítica que se tomaron el panorama en Bolívar: Nadia Blel, la hija de Vicente Blel. Luz Stella Cáceres, la hija de Javier Cáceres. Martha Curi, la esposa de William Montes. Sandra Villadiego, la esposa de Miguel Ángel Rangel. Todos esos padrinos están condenados por parapolítica.

Karen Cure, la favorita del combo gatuno

Acaso la elegante casa de ‘La Gata’ en el barrio Baracoa de Magangué sea la más conocida de toda la ciudad. Por eso es tan evidente que su poderío no es el mismo y que la enfermedad que dice que padece  y la condena en su contra sí la han disminuido: ya no se celebran ahí las nutridas reuniones políticas de sus buenos tiempos.

Mucho menos celebran “los gatos” ya manifestaciones multitudinarias, como las que lideró Héctor Julio Alfonso cuando buscaba su curul en el Senado.

Los líderes barriales que antes pertenecían exclusivamente a ese clan, además, hoy se dividen entre las decenas de campañas de todas las formas y colores que han llegado de todas partes.

‘La Gata’ tampoco cuenta con un candidato que sea literalmente de sus entrañas.

Sin embargo, lo que aún le queda en Magangué no es poco y por eso sigue apostando. Lo que dicen en la ciudad (dos colegas periodistas, un líder cívico y un exfuncionario de la Administración) es que entre Elsi Sampayo, Antonio Correa y Karen Cure, el aspirante de mayor recepción en el combo de “los gatos” es Cure quien va a la Cámara por Cambio Radical.

Cure ha sido la pareja de Giovanni Meza, el candidato con el que ‘La Gata’ perdió las elecciones a la Alcaldía en 2011 frente a Marcelo Torres. Aunque, cuando pidió el aval, ella le explicó a su partido que estaba separada, lo cierto es que Meza es el líder visible de su campaña en Magangué. Tanto que La Silla vio un correo que Meza envió a un colega con fotos de un evento de Cure, lo que quiere decir que él la promueve en los medios.

Algunos conocedores de la política en Magangué cuentan que ‘La Gata’ la prefiere porque no le gustó que Javid Benavides, el padrino político de la otra aspirante a la Cámara del combo: Elsi Sampayo, haya dicho que su candidata es independiente y si algo molesta a Enilce López es que la nieguen.

Esa habría sido la razón para que los seis concejales del PIN en Magangué hayan recibido la orden de “los gatos” de apoyar a Cure y no a Sampayo, y para que también se haya ido a apoyar a Cure el exdiputado Jesús Payares -del mismo clan- cuyo grupo puede poner unos 10 mil votos.

Los ruidos sobre Marcelo

El alcalde Marcelo Torres -líder de izquierda a nivel nacional: fue uno de los fundadores del MOIR y de las voces que más tempranamente rechazó la combinación de las formas de lucha- hace una reflexión agridulce: Bolívar está cambiando, la gente está cansada de los mismos con las mismas, y prueba de ello es su elección y también las elecciones de Judith Pinedo y Campo Elías Terán (exalcaldes de Cartagena). Pero la gente está esperando las transformaciones de la noche a la mañana “y eso es un poco mágico”.

No se equivoca. En Magangué votaron por él, pero esperaban que a estas alturas (dos años después de la elección) se vieran y sobre todo sintieran sus logros. “La movilidad, la inseguridad, son un caos en Magangué y la verdad es que el Alcalde no ha llenado todas las expectativas”, dice por ejemplo Henry Borré, el presidente de la Cámara de Comercio de Magangué.

Que el periódico El Comunicador, que impulsó abiertamente su candidatura y -al principio de su mandato- denunció "una especie de cacería política y una operación de acoso sin piedad" en su contra, hoy sea de los mayores opositores del Alcalde evidencia también el mal momento por el que pasa Marcelo.

Los ruidos a su alrededor señalan que se está sintiendo mucho su inexperiencia en administración pública, que nunca, como prometió, sacó del todo a “los gatos” de la Administración y del poder y que terminó de aliado de los Arana que son una de las familias de políticos tradicionales más importantes de la ciudad.

Torres no ha cumplido con su promesa de campaña de cerrar la IPS de ‘La Gata’ que, durante el mandato de Marcelo, pasó de tener 25 mil a tener 35 mil usuarios. También tiene en su equipo cercano a personas relacionadas con ese clan, como por ejemplo David Piñera, el secretario de Hacienda, de quien se dice estuvo en la campaña de un aspirante de “los gatos” a la Alcaldía que luego se retiró.

Sobre su supuesta falta de experiencia, el mandatario resalta logros como por ejemplo haber acabado con la mafia de los estudiantes fantasma (que inflaba la cifra de estudiantes de colegios públicos para que el municipio tuviera que abrir más cupos en colegios privados y pagarles a éstos) y haber ampliado la cobertura educativa metiendo a dos mil niños al sistema de cinco mil que estaban por fuera.

Respecto a los Arana, dice que son unos políticos tradicionales que se opusieron a ‘La Gata’ y acerca de la IPS cuenta que contó con “mala suerte” pues se hizo un contrato de auditoría a la IPS “que no era el indicado y no dio resultados”.

Sobre los funcionarios supuestamente allegados a “los gatos” advierte que uno no puede echar a todas las personas en el mismo saco porque muchos profesionales de Magangué “serios y técnicos” llegaron a tener contratos o relaciones laborales con gente cercana a ‘La Gata’, y que su Secretario de Hacienda es técnico y le ha ayudado mucho.

Su cuestionamiento más reciente es el del contrato de las basuras, que -según anunció la empresa que tiene el negocio- fue cedido a una firma de Corozal que públicamente presentó una autorización firmada por el Alcalde. Los privados de Corozal llegaron incluso a entrar sus trabajadores a las calles a recoger los residuos, con la venia de la empresa que originalmente tenía la concesión. Cuando comenzaron las críticas que le reclamaban haber socializado la cesión y explicar si es cierto, como se dice, que la movida beneficia a “los gatos”, el mandatario salió a decir que él nunca autorizó nada y que le falsificaron la firma. Sin embargo, aún no hay ninguna denuncia penal por esto.

La historia comenzó en 2004, cuando Jorge Luis Alfonso López - el hijo de ‘La Gata’- fue elegido alcalde de Magangué y le entregó a la empresa Regional de Aseo el negocio de la recolección de las basuras de la ciudad, a pesar de tener en esa firma interés particular y directo, como después lo confirmó la Procuraduría que lo destituyó e inhabilitó 20 años.

Lo que se dice en Magangué, y La Silla no pudo confirmar ni siquiera con el Alcalde, es que esa empresa es de ‘La Gata’ o pertenece a personas allegadas a ella.

Desde entonces esa empresa tiene el negocio que asciende a tres mil millones de pesos anuales y que está concesionado hasta 2026.

A principios de diciembre pasado, unos representantes de otra empresa privada llamada Serviaseo de Corozal (Sucre) buscaron al Alcalde para presentarle una propuesta que consiste en que Regional de Aseo les cede la concesión, en una movida que contó con la venia de Regional de Aseo.

A principios de enero, sin previo aviso a la gente y de manera más bien misteriosa, como lo contó el periódico El Comunicador, de la sede de Regional de Aseo empezaron a sacar todos los muebles y cambiaron el logo por el de Serviaseo.

Las dudas fueron despejadas cuando, en un aviso de prensa, los privados informaron que a partir del primero de enero Serviaseo se haría cargo de la prestación del servicio de recolección de basuras en Magangué. También cuando la representante legal de Serviaseo, Lucy Verbel Herazo, afirmó en la radio local que ahora ellos tenían la concesión y empezó a circular en medios la copia de la autorización de la cesión, aparentemente firmada por el alcalde Marcelo Torres.

Sin embargo, días después y al responder a las críticas, el mandatario aseguró que nunca había firmado ni firmaría tal cesión y pidió reunirse con los representantes de las dos empresas, quienes le explicaron -según cuenta Torres- que alguien cercano a él les había asegurado que él sí estaba de acuerdo con la cesión.

¿Cómo se atrevieron unos privados a entrar a operar el aseo en un lugar si no tenían autorización? ¿Por qué no ha denunciado el Alcalde a los empresarios? y ¿Qué tiene que ver el combo de “los gatos” con este raro asunto? son varias de las preguntas que quedan por responder. El mandatario dice que él ya comenzó sus propias pesquisas para encontrar respuestas, pues no las tiene.

El ambiente algo enrarecido alrededor de su gestión termina de enturbiar del todo el panorama en el puerto de Magangué, suficientemente sucio ya en su parte física como se evidencia en la charla con el chalupero que dice que “aquí bien no estamos”.

 

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