Las cinco conclusiones de la segunda vuelta en el Sur

Silla Sur

El uribismo ratificó su fuerza en el Sur y demostró que no tiene techo a pesar del recorte que le hizo Petro.

El uribismo no tiene techo en el Huila, la participación está venciendo a la abstención en departamentos que eran atípicos y Petro pudo recortar, entre otras.

El domingo se ratificaron cosas que ya se habían visto durante la primera vuelta y quedaron en evidencia cinco nuevos hechos políticos en el Sur. 

Son éstos:

 

1

El uribismo demostró que no tenía techo en el Huila

Aunque en la primera vuelta Iván Duque barrió en Huila con 240 mil votos, sobre los 95 mil de Petro, y ganó en los 37 municipios movido por las dirigencia del Centro Democrático, la mayoría de conservadores y las iglesias cristianas, la campaña no se conformó y se propuso como meta para la segunda vuelta llegar a los 300 mil votos. Y por 4 mil votos casi lo logra.

La estrategia para sumar otros 56 mil votos y alcanzar esos 296 mil, que rompieron los récrods de óScar Iván Zuluaga (260 mil votos en 2014) y Juan Manuel Santos (256 mil en 2010) fue, por un lado, mantener un discurso de postura fuerte contra el acuerdo de paz, contra la drogadicción y la corrupción, y por el otro tender puentes políticos para recoger los votos de Vargas Lleras y De la Calle, y pescar entre los que votaron por Fajardo.  

Sumó por lo menos parte de los 17 mil de Vargas Lleras, por la identidad de centro derecha de los votantes y porque algunos dirigentes de Cambio Radical, como el electo representante Julio César Triana, y el pleno de La U con el senador Jorge Eduardo Géchem se movieron a última para tratar de endosarle la mayor parte de votos. También una facción conservadora encabezada por el exalcalde de Neiva, Héctor Anibal Ramírez, que faltaba para completar el respaldo total de los azules.

A la bolsa también llegaron probablemente los cerca de 7 mil votos de la maquinaria del senador liberal Rodrigo Villalba que se habían movido por De la Calle. 

Esos apoyos suman máximo 24 mil votos. Los otros 32 mil pudieron venir de algunos de los 77 mil votantes de Sergio Fajardo. De hecho, los excandidatos verdes a la Cámara, Octavio Oliveros y Jesús Eduardo Sánchez cantaron su apoyo al candidato uribista, por lo que esa movida no es improbable.

De hecho, le favoreció que Petro solo logró subir 50 mil votos, seguramente dos tercios de los de Fajardo. Tuvo de su lado al directorio de la Alianza Verde y la mayoría del Polo.

 
2

Petro creció en Caquetá pero no le alcanzó

A diferencia del Huila, en Caquetá el candidato uribista no pudo imponerse en todos los municipios en las dos vueltas, y por eso Petro le pudo recortar 2 mil votos el domingo. 

Petro ganó en Solano, Cartagena del Chairá y La Montañita, donde hay una zona veredal de desmovilizados de la Farc. En los demás, empezando Florencia que puso la mitad de los votos del departamento (64 mil de 130 mil votos), el dominio de Duque fue mayoritario

Un dominio que se explica en que la narrativa del acuerdo de paz sigue sin convencer porque aparte de que la implementación ha sido lenta, en el departamento está creciendo el poderío de las disidencias que están al mando de ‘Cadete’ y ‘Gentil Duarte’, a las que Duque se comprometió a combatir con un discurso similar al de la seguridad democrática. Además en Florencia y San Vicente del Caguán los alcaldes son uribistas, y desequilibraron la balanza a favor del candidato del partido.

 
3

En Putumayo votaron la mitad de los que podían y en contra de Uribe

La del domingo pasado fue la participación más alta a Presidencia en Putumayo en las últimas tres elecciones, con el 51 por ciento de los ciudadanos habilitados (112.577 de 219.520), 4 puntos más que en primera vuelta. Es histórico pues en 2014 salió a votar el 41 por ciento en primera vuelta y el 45 en segunda, y en 2010 las cifras fueron del 33 y 39 por ciento.

También fue más que el 45 por ciento de Caquetá y el 42 por ciento de Amazonas. Solo fue cinco puntos menor que el Huila, que sigue mandando la pauta regional en participación. 

Dos dos factores que explican esta tendencia al alza: el primero, según tres fuentes, es que la paz con las Farc benefició las elecciones pues no hubo traslado de puestos ni de mesas, ni presión de esa guerrilla.

El segundo factor fue Petro pues se organizó una base multicolor que recogió a líderes campesinos, cocaleros, indígenas y representantes de sectores liberales, que se movió pueblo a pueblo conquistando votos para el de la Colombia Humana.

De ahí que el exalcalde de Bogotá solo perdió en 1 de los 13 municipios, Puerto Leguízamo.

Con eso Petro sacó 77 mil votos mientras que Duque llegó a 30 mil, con lo que Putumayo confirmó su resistencia a las apuestas del uribismo, algo que ya se había visto en las elecciones de Congreso cuando la lista del Centro Democrático a la Cámara quedó de quinta entre las seis en carrera con cinco mil votos, en las presidenciales de 2014 cuando Santos le ganó a Zuluaga; y en las de 2010 cuando Antanas Mockus quedó por encima de Santos.

La narrativa del uribismo sobre la modificación a los acuerdos de paz, a la retoma de la sustitución forzosa de cultivos ilícitos, más temas del pasado como la intervención que hizo el gobierno de Uribe a las pirámides como DMG que nacieron en departamentos frontera como Putumayo, explican esa votación.

 
4

En Amazonas el voto indígena casi equilibra la balanza

El mapa político en Amazonas se pintó de morado Petro, pero el ganador en votos fue Duque. Igual el segundo vio reducir su ventaja de 2 mil a menos de 600 votos.

Petro se quedó con las mayorías en los ocho corregimientos indígenas y en el municipio de Puerto Nariño porque las comunidades indígenas se pusieron de acuerdo para apoyarlo destacando de él su defensa del medio ambiente y la equidad social, e hicieron pedagogía de su campaña a lo largo del río Amazonas. 

Pero esa apuesta no les alcanzó porque Duque sacó ventaja en Leticia, que concentró 14 mil de los 19 mil votos del departamento. Al presidente electo le sirvió la visita que hizo al departamento después de la primera vuelta porque despertó los ánimos de la campaña con sus propuestas sobre el turismo, y la mano dura con la delincuencia y la drogadicción. 

Además, la alcaldía de Leticia está en manos de su partido y allá también tenía el apoyo de los electos representantes Yénica Acosta (Centro Demcorático) y Harold Valencia (La U). 

 
5

El uribismo parte con ventaja para las locales de 2019

El impulso que tomó con las elecciones de Congreso, cuando logró elegir representantes a la Cámara en Huila, Caquetá y Amazonas, y revalidó la credencial del senador Ernesto Macías, el Centro Democrático lo aumentó con creces con los resultados del domingo. 

Sumando los votos de Putumayo, que fue el único departamento del Sur donde perdió, Duque sacó 460 mil votos frente a 270 mil de Petro. 

El del Centro Democrático ganó en 52 de los 68 municipios (37 del Huila, 16 de Caquetá, 13 de Putumayo y dos de Amazonas) contando tres capitales: Neiva, Florencia y Leticia, dejando abierta la puerta para tratar de mantener las alcaldías de Florencia y Leticia, y de pelear con candidato propio la de Neiva.

En la mira también están las cuatro gobernaciones pues “ya con Presidente amigo es otra cosa”, nos dijo un dirigente del uribismo del Huila.

En ese departamento, aunque según el senador Ernesto Macías la idea original es tener candidato propio, no se descarta que lo hagan en alianza con sectores conservadores que desde la primera vuelta se la jugaron con Duque como el del senador electo Carlos Ramiro Chávarro, y también el liberal del actual presidente del Banco Agrario, Luis Enrique Dussán, con quien la dirigencia uribista del departamento tiene buena relación.

En Amazonas la apuesta es similar y por eso el Centro Democrático no puso candidato en las elecciones atípicas que se hicieron hace un mes. “Vamos por la Gobernación el año entrante para construir un proyecto a largo plazo”, dijo la representante Yénica Acosta. 

 
Compartir
0