Con Angelino, Santos se arriesga a perder a los cacaos caleños

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?El aval que le dio La U al ex vicepresidente Angelino Garzón despejó la carrera por la Alcaldía de Cali, pero también dejó a su antiguo jefe Juan Manuel Santos con un problema: dejó muy descontentos a muchos empresarios del Valle del Cauca, que apoyaron la reelección y que, en voz baja, admiten su frustración de que el Presidente no se la jugara por su candidato Maurice Armitage.

?El aval que le dio La U al ex vicepresidente Angelino Garzón despejó la carrera por la Alcaldía de Cali, pero también dejó a su antiguo jefe Juan Manuel Santos con un problema: dejó muy descontentos a muchos empresarios del Valle del Cauca, que apoyaron la reelección y que, en voz baja, admiten su frustración de que el Presidente no se la jugara por su candidato Maurice Armitage.

“Nadie lo dice públicamente porque no quiere alienar al posible alcalde, pero le vemos muchas falencias. No es un gerente, en una ciudad que necesita uno. No se sabe con quién formará equipo. Y hay mucho temor de que, al deber el aval, quede empeñado con la clase política tradicional”, le dijo a La Silla un líder empresarial del departamento que prefirió omitir su nombre.

 

“Es un tema de perfil, no personal”, dice otro empresario.

Por 'clase política tradicional', él y otras siete personas a las que consultó La Silla se refieren a los dos caciques que hicieron posible el retorno en U de Garzón: el senador y copresidente del partido Roy Barreras, que hizo todas las gestiones del aval, y la ex senadora Dilian Francisca Toro, gran favorita para ganar la Gobernación del Valle y cabeza del grupo político más fuerte del departamento.

La mayoría teme que Angelino llegue a gobernar con ellos. Todos citan el rumor que corre en Cali de que Roy Alejandro Barreras, el hijo del senador y concejal de La U que dejó su precandidatura a la Alcaldía, será el jefe de debate de Garzón y termine probablemente en su gabinete.

Y también están preocupados de lo que suceda en Emcali, el gigante de servicios públicos cuyo gerente renunció hace un mes. (Aunque una persona del gobierno le confirmó a La Silla que “el Presidente ha pedido mucho cuidado con el tema Emcali, que busquen un perfil empresarial”).

Pero, sobre todo, ven con preocupación de que su candidato favorito no tenga mucho chance.

La carta de los empresarios caleños

La llegada de Garzón a la carrera -que parecía descartada hasta hace dos semanas- es un golpe a las aspiraciones de Maurice Armitage, a quien en Cali describen como “el candidato de los empresarios” para reemplazar a Rodrigo Guerrero.

Armitage aparece cuarto en intención de voto (con el 8,8 por ciento) por detrás del 30 que marca Angelino y apenas lo conoce el 12 por ciento de los caleños consultados (un nivel muy bajo de reconocimiento que, sin embargo, le da un margen amplio para crecer), según una medición que hizo la semana pasada Invamer Gallup. Mientras en los estratos 4, 5 y 6 Armitage ya es segundo detrás del ex vice, en los dos más bajos ni siquiera registra.

En cambio, a Angelino lo conoce ya el 88 por ciento de los encuestados, por lo que no tiene mucho margen de donde crecer.

Armitage, quien se lanzó por firmas, es un empresario él mismo: es presidente y propietario de la Siderúrgica de Occidente (Sidoc), dueño del Ingenio del Occidente, socio de Cementos San Marcos y miembro de las juntas directivas de la Cámara de Comercio de Cali y de Fenalco Valle.

Es conocido en Cali por su costumbre de repartir las utilidades de su siderúrgica con sus empleados cada tres meses, lo que le ha ganado el sobrenombre del ‘cacao de la reconciliación’ y que le ha granjeado buenas relaciones con muchos sectores sociales y de izquierda, incluido el propio Angelino.

Además, estuvo en el último grupo de víctimas que viajó a La Habana, tras haber sido secuestrado dos veces -una de ellas por las Farc- y haber ayudado económicamente al empleado que fue cómplice en su rapto.

Es decir, toda una narrativa de 'modelo para el posconflicto' que una parte del empresariado esperaba le valiera un guiño de Santos, en un año en que el proceso de paz volverá a ser tema electoral.

De hecho, el propio presidente lo elogió hace un año como una de las víctimas que “están poniendo la primera piedra para que nos reconciliemos como país, para que nos perdonemos unos a otros”.

Por eso, cuando se enteraron que se estaba cocinando la llegada de Garzón a La U, la plana mayor del empresariado vallecaucano se reunió para enviarle un mensaje velado a Santos, quien justo estaba en Cali para hacer su consejo de ministros.

En esa carta, le reiteraron a Santos que -pese al asesinato de los 11 militares en el Cauca- siguen apoyando el proceso de paz. La firmó casi toda la élite económica del Valle: las seccionales de la Andi, el Comité Intergremial y de la Federación de Cafeteros, las Cámaras de Comercio de Cali y de Buenaventura, el Grupo Multisectorial, la Sociedad de Agricultores y Ganaderos, el sector azucarero (reunido en Asocaña) y la Unidad de Acción Vallecaucana (el think tank de los empresarios caleños).

“Subliminalmente el mensaje era 'Angelino va a lanzar su campaña posicionándose como el candidato de la paz pero esa ha sido la apuesta de todos los empresarios de la región'. Decirle: los empresarios lo apoyaron en la segunda vuelta porque creen en el proceso. Decirle: lo acompañamos, pero ¿cómo nos bota este chicharrón así? El Presidente no dijo que sí [al aval de Angelino] pero tampoco dijo que no”, dice una persona que conoce la movida empresarial en el Valle.

Con esa decisión del partido de Santos, el Presidente queda en aprietos con una élite empresarial que ha sido incondicional con él.

En 2010, el Valle fue el segundo departamento más generoso con él, superado sólo por Bogotá. En total 70 vallecaucanos le donaron plata para su campaña hacia la Casa de Nariño: entre ellos conocidos cacaos como la familia Carvajal de Carvajal S.A., los Éder del ingenio Manuelita, Jorge Herrera del grupo Fanalca, la familia Otoya de la constructora Conciviles, los Barberi de la farmacéutica Tecnoquímicas y el líder de Asocaña Luis Fernando Londoño.

Es decir, uno de cada siete donantes de Santos era del Valle. En cambio, su rival en las elecciones de 2014 -el uribista Óscar Iván Zuluaga- apenas encontró siete donantes del allí, de un total de 317. (Santos no recibió donaciones para la reelección sino que -según sus reportes oficiales- financió su campaña enteramente con un crédito).

Ese mismo apoyo se volvió a ver el año pasado, cuando un grupo de empresarios -liderado por el fallecido Nicanor Restrepo y por el constructor Pedro Gómez- mandó una carta pública cuatro días antes de la segunda vuelta apoyando a Santos y al proceso de paz. De los 80 que la firmaron, 32 eran vallecaucanos.

Con este aval, Santos le queda mal por segunda vez a los empresarios que lo han financiado, después de que el Grupo Empresarial Antioqueño le pidiera no avalar al ex alcalde Luis Pérez en Antioquia y que los liberales -otro integrante de su Unidad Nacional- lo hicieran. O al menos así lo ven ellos.

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